Tras once días de huelga, los agentes de seguridad de los aeropuertos franceses pusieron término al movimiento. Los empleados pedían un incremento salarial de 200 euros por mes y mejores condiciones de trabajo, pues como reiteraron: trabajan fines de semana, días feriados y regularmente tienen que estar disponibles por las noches. Esto sin contar con el ambiente agresivo de los pasajeros, desde que se acentuaron los controles de seguridad, y un salario que apenas sobrepasa los 1.200 euros por mes.