El Gobierno de Evo Morales anuncia que sube el salario mínimo nacional en un 20% y el de los sueldos públicos en un 10%. La Central Obrera Boliviana exigía un aumento más fuerte porque consideran que la canasta básica para una familia de cinco de personas es de 1.100 dólares al mes.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, ejerce de maestro de ceremonias ante 60.000 personas en el Foro Social Mundial, la cita anual para pedir “el fin del capitalismo” y proclamar que “otro mundo y otra globalización” son posibles.
El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, anuncia que pactará con los movimientos sociales un aumento del precio de los combustibles que considera ineludible.
La decisión del presidente boliviano de dar marcha atrás en el aumento de los combustibles es ponderada por quienes estiman que escuchó al pueblo y criticada por los que consideran que menoscaba la credibilidad el mandatario.
El presidente boliviano dio marcha atrás y abrogó el decreto que aumentaba hasta en 83% el precio de los combustibles. La medida había desatado violentas protestas y una fuerte alza en los alimentos.
Los transportistas bolivianos rechazan el sorpresivo aumento de hasta el 83% del precio del combustible. El Gobierno justificó la medida como una manera de luchar contra el contrabando de carburante hacia países vecinos.
La oposición al gobierno boliviano de Evo Morales señala que se trata de la primera víctima de una ofensiva del mandatario contra los líderes de la oposición.
Argentina desestimó el pedido de condena del llamado “eje boliviariano” a Washington por las intromisiones en asuntos internos de otras naciones desvelados por el “cablegate”.