La población de la localidad de Bray, en Normandía, al noroeste de Francia, conocida por sus cotos de caza, no logra salir del estupor suscitado por un crimen, para ellos inédito. Cuatro jóvenes, menores y sin expediente criminal, asesinaron friamente a un amigo del grupo, el pasado 26 de marzo. La víctima, Alexandre de 17 años, un joven estudiante, sin problemas graves.