De bombas y periodistas
Marie Colvin y Rémi Ochlik murieron el miércoles, 22 de febrero de 2012, bajo las bombas en Homs, Siria. Colvin, escribía para The Sunday Times y llevaba décadas trabajando en conflictos como Chechenia, Irak o Afganistán. Rémi Ochlik, empezó en el fotoperiodismo con sólo 20 años y hace dos semanas le premiaron con el World Press Photo.
Chechenia, la guerra del Líbano, la del Golfo, Timor Este, Irak, Afganistán, hace unos meses Libia y ahora Siria. Marie Colvin llevaba décadas cubriendo conflictos. Nacida en Estados Unidos hace 56 años, comenzó en Nueva York trabajando para la agencia United Press International que poco después la envió a su redacción de París. En 1986 el semanal The Sunday Times la ficharía como corresponsal en Oriente Medio.
Colvin conocía el riesgo de la guerra, en 2001 una granada le quitó la visión de un ojo. Era la guerra civil de Sri Lanka. Sólo entonces, estuvo al borde de una depresión post-traumática, de la que consiguió escapar para volver sobre el terreno.
Más que una reportera de guerra
“Era mucho más que una reportera de guerra”, explicaba este miércoles el editor de The Sunday Times. “Era una mujer con mucha alegría de vivir, de gran sentido del humor, divertida y estaba rodeada de un gran grupo de amigos, que compartían el miedo por lo que podría llegar a costarle su valentía”.
Sin saber que sería la última, el domingo The Sunday Times publicó la crónica que envió Colvin en la que describía el sufrimiento de los civiles bajo las bombas en la ciudad de Homs: “Esta es una ciudad de frío y hambre, en medio del eco de las bombas y las ráfagas de tiros. En la boca de todos una pregunta, ¿por qué el mundo nos ha abandonado?”. “Hoy he visto a un bebé morir. Ha sido horrible”, explicó la periodista a las cadenas de televisión BBC y CNN por teléfono desde Homs. “Su pequeña barrigita palpitaba hasta que al final murió”, dijo.
Colvin vivió de cerca el riesgo extremo de la guerra, pero eso no le impidió seguir cubriendo un conflicto detrás de otro. “Nuestra misión es informar de los horrores de la guerra con precisión y sin prejuicios”, aseguraba ella misma en noviembre de 2010. “Siempre hay que preguntarse si la noticia merece tal riesgo”, diferenciar, decía, “entre lo que es valentía y lo que es una bravuconería”. “Los periodistas que cubrimos combates tenemos que afrontar una gran responsabilidad y tenemos que tomar decisiones difíciles, y a veces hay que pagar el mayor precio”.
Una promesa del fotoperiodismo
Rémi Ochlik comenzó en el fotoperiodismo muy joven. En 2004, con apenas 20 años, se marchó solo a Haití para fotografiar los disturbios que sacudían el país. Aquellas fotos le valieron el premio François Chalais para jóvenes reporteros. “A los 20 años uno no tiene ganas de morir, uno lo daría todo por estar lejos, muy lejos y no voler”, aseguraba Ochlik después de aquella primera gran experiencia.
Rémi Ochlik estudió fotografía en la escuela Icart, y empezó como becario en la agencia Wostok. “Cuando le pregunté lo que quería ser, me dijo inmediatamente: “fotógrafo de guerra”, aseguró este miércoles la directora de la agencia entonces, Slavica Jovicevic. “Me quedé impresionada con su extraordinario talento, es raro ver a fotoperiodistas con tanto talento”, añadió.
“Nunca hablaba de él mismo, siempre tendía a pensar que su trabajo no era lo suficientemente bueno a pesar de que tenía un talento asombroso”, explicó a la agencia AFP el fotógrafo Olivier Laban-Mattei, que estaba junto a Ochlik cuando en enero del año pasado, en Túnez, mataron a otro fotógrafo, Lucas Mebrouk Dolega.
Después, ambos contarían para la revista francesa Paris Match cómo vivieron las últimas horas de su amigo y colega. Ahora son otros los que le describen a él. “Era valiente, pero no era un inconsciente”, explica a la AFP Laban-Mattei. “Cuando las bombas nos caían encima, él no decía “vamos a quedarnos”, sino que nos íbamos todos a refugiarnos”, añadió.
A pesar de su juventud, Rémi Ochlik había recibido muchos premios, él último, hace solo dos semanas, el World Press Photo por sus reportajes en Libia. Haití fue su primer gran trabajo, después vendrían otros muchos. El Congo en 2008 o los países escenario de la primavera árabe, antes de Siria, donde este miércoles perdió la vida bajo las bombas, junto a la periodista Marie Colvin y otros 24 civiles sirios.
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