IRAK/KUWAIT - 
Artículo publicado por Lunes 02 Agosto 2010 - Ultima modificación el Martes 03 Agosto 2010

Se cumplen 20 años de la invasión de Kuwait

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Por Jesús Moreno Abad

Este lunes Barack Obama anunciará la retirada definitiva de Irak, el día en que se cumplen dos décadas desde que el dictador iraquí, Saddam Hussein invadió Kuwait, origen de las dos guerras con Estados Unidos. Pese a que Hussein lleva muerto cuatro años, los iraquíes siguen pagando con miles de muertos y millones de dólares esa invasión.

Este lunes se cumplen veinte años desde que Saddam Hussein decidiera invadir Kuwait y es el día elegido por el presidente Barack Obama para anunciar la fecha de retirada de las tropas estadounidenses en Irak tras siete años de ocupación: será el 31 de agosto.

La invasión de Kuwait es uno de los momentos clave para explicar la historia del mundo reciente al ser la espoleta que activó dos guerras de Occidente contra Irak y puso al dictador en la mirilla del aparato bélico estadounidense . En cierta forma, el 2 de agosto de 1990, mientras las cadenas dentadas de sus tanques cruzaban la frontera del país vecino, Hussein comenzó su largo pero inexorable camino hacia la horca. 

 
El conflicto entre Irak y el emirato de Kuwait se remontaba años atrás, ya que el país gobernado con mano de hierro por Hussein reclamaba ese territorio basándose en unos supuestos derechos históricos sobre él, heredados de la época del Imperio Otomano. No era el único motivo: el control por el petróleo de la zona, tuvo una gran influencia en la decisión de Hussein de invadir Kuwait.
 
El día que comenzó la invasión, casi fue la primera vez que los hogares norteamericanos oyeron hablar del dictador iraquí. No así sus gobernantes, que siguieron de cerca su llegada al poder en 1979 y apoyaron la guerra que inició contra la República islámica de Irán durante ocho años. Estados Unidos lo vió como un baluarte para acabar con la Revolución el ayatolah Jomeini y, según diversos analistas, le pertrechó de armamento químico para su cruzada. Así, el presidente Ronald Reagan le borró en 1982 de su lista de patrocinadores del terrorismo internacional. Como ha demostrado la historia reciente, esa perspectiva no tardó en cambiar.
 
Si no hubiera decidido invadir Kuwait, quizá Hussein seguiría en su poltrona de Bagdad. Pero la realidad es que esa invasión no era del gusto de EEUU ni de la ONU. Cuatro días después de la agresión, la ONU estableció las primeras sanciones económicas contra su régimen y cinco meses más tarde, EEUU, liderando a una coalición de 34 países inició la operación Tormenta del desierto: la Guerra del Golfo, la primera de los norteamericanos contra él, había comenzado.
 
La consecuencia inmediata a ese primer choque fue la muerte de entre 25.000 y 30.000 soldados iraquíes, antes de que Irak retirase sus tropas de Kuwait, con los pozos de petróleo ardiendo a su paso. 20 años más tarde, después de que George W.Bush incluyerá al régimen de Hussein en el eje del mal, invadiera el país en la II Guerra del Golfo bajo pretexto de unas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron, y pusiera los pies del dictador flotando unos centímetros por encima del patíbulo donde fue ahorcado en 2006, los ciudadanos iraquíes siguen sufriendo las consecuencias de la invasión de Kuwait.
 
“Es una de las decisiones más espantosas que Saddam tomó”, opina el actual ministro de Exteriores iraquí, Hoshyar Zebari. “Irak sigue sufriendo esa decisión, con las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, por ejemplo”, explica.
 
Sabe de lo que habla. Zebari debe reconstruir los escombros de un país asolado por años de guerras y actualmente por la vorágine del terrorismo islamista o la resistencia nacional, según a quien se pregunte. Irak ha pagado ya a Kuwait 30.150 millones de dólares y puede necesitar otra vida para purgar las responsabilidades de Hussein, ya que todavía le debe otros 22.300 millones más. El 5% de sus extracciones de gas y petróleo van para tal fin. Los pozos de oro negro que quemó Saddam, arden todavía dentro de las arcas del país.
 
El trazado de la frontera entre ambos países sigue coleando. Hussein aceptó el trazado que le impuso la ONU en base a la resolución 833. Hoy el gobierno iraquí no la acepta, y eso provoca que las sanciones no desaparezcan, ya que aceptar el trazado es fundamental para que Irak salga del capítulo VIII de la Carta de la ONU, aquel dirigido a los países que amenazan la estabilidad en el mundo, y con él, del capítulo de la historia donde le metió un dictador que pese a llevar muerto cuatro años, sigue condicionando la vida de casi 30 millones de iraquíes.

 

tags: Estados Unidos - Guerra - Irak
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