Assange, en medio de una confusa trama judicial por cargos sexuales

Este sábado, una fiscalía sueca dictó una orden de captura por violación y acoso contra el fundador de la página web que difundió documentos clasificados sobre la guerra en Afganistán. Más tarde, la anuló. Su entorno atribuye la operación a represalias por la filtración. Wikileaks se dispone a publicar otros 15.000 documentos secretos.
La noticia de la acusación fue dada a conocer en la mañana del sábado por el diario Expressen. Assange, australiano de 39 años, estaba acusado de acoso sexual y violación en dos casos distintos. Luego, el sitio web de la fiscalía mencionaba la búsqueda de un “extranjero” por esos cargos. Finalmente, una portavoz de la misma fiscalía lo confirmó. Pero más tarde, todo volvió a cero: la Fiscalía anuló la orden y ahora más confusión y misterio se cierne sobre el hombre que publicó en su página web decenas de documentos clasificados estadounidenses sobre la guerra en Afganistán. "La fiscal jefe Eva Finné decidió que Julian Assange no era sospechoso de violación", precisó la fiscalía en su página de internet, en la que se añade que ya no se lo buscaba.
Expressen afirma que dos mujeres de 20 y de 30 años se presentaron el viernes ante la policía para contarle sus presuntas desventuras con Assange. Una fuente no identificada le había dicho al diario que las mujeres no quisieron presentar una demanda porque se sentirían intimidadas, pero que la policía tomó la iniciativa de informar de ello a la fiscalía, según el tabloide.
Assange ha negado las acusaciones a través de la pagina Twitter de WikiLeaks. "Los cargos no tienen base y su presentación en estos momentos es muy preocupante", reza el mensaje. La acusación también se lanza unos días después de que los servidores de la página quedaran bajo custodia del Partido Pirata sueco, una formación de izquierda que pretende así darle inmunidad a la Web. "Nos habían dicho que recibiríamos golpes bajos, y aquí esta el primero", agregaba la organización en Twitter.
La edición on line del diario sueco Dagens Nyheter (DN.se) lo cita al propio Assange preguntándose."¿Por qué estas acusaciones llegan ahora? Es interesante", dice, sin entrar en detalles.
Kristinn Hrafnsson, uno de sus colaboradores, llegó a decir que "Julian desmiente estas acusaciones y dice que son falsas. No estaba al corriente de estas acusaciones antes de leerlas en el tabloide de derecha Expressen esta mañana", afirmó, y atribuyó la persecución a “organizaciones poderosas que quieren dañar a WikiLeaks".
Un hombre misterioso
WikiLeaks enfureció al gobierno estadounidense al publicar en Internet unos 77.000 documentos confidenciales sobre la guerra en Afganistán. Así se hizo famoso. La semana pasada anunció en Estocolmo su intención de publicar otros 15.000 más.
Para el Pentágono, es sólo un irresponsable. El replica: "Queremos tres cosas: liberar la prensa, revelar los abusos y salvaguardar documentos que hacen historia", explicó recientemente en un reportaje. Si bien para algunos se convirtió en el hombre que ha hecho temblar la CIA, al mismo tiempo ha mantenido un gran enigma en torno a su persona.
Por ejemplo, se niega a decir a dónde va o de dónde viene, viaja de capital en capital alojándose en casa de simpatizantes o conocidos, no da su número de
celular y tampoco precisa la fecha exacta de su nacimiento. "Estamos ante organizaciones que no obedecen a reglas. Estamos ante agencias de inteligencia", asegura.
En 2006 fundó WikiLeaks, con "unas diez personas procedentes de los ámbitos de los derechos humanos, la prensa y la alta tecnología".
Fue en Islandia donde se encerró durante semanas en una casa con las persianas siempre cerradas, para poner a punto con algunos compañeros su primera gran "exclusiva": un video grabado por la cámara de un helicóptero militar estadounidense en Bagdad en 2007, que muestra una incursión que causó la muerte de dos empleados de la agencia de noticias Reuters y de varios civiles.Según la revista estadounidense New Yorker, Assange fue quien descodificó el video militar.
A menudo le preguntan si verifican sus fuentes. Assange responde: “Lo que verificamos son documentos. Llamamos y preguntamos: ¿son suyos estos documentos? ¿Sí, no, tal vez? Y creo que se trata de una exigencia muy superior".

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