Tras haber sacudido al sistema bancario internacional, la crisis financiera mundial ha puesto en peligro, a comienzos de 2010, a la zona euro, obligando a los países europeos, al Fondo monetario internacional y al Banco Central europeo a lanzar un gigantesco y muy costoso plan destinado a protegerla de los ataques especulativos. Iniciada en Grecia, que tuvo que pedir ayuda internacional ante su incapacidad para hacer frente a sus enormes déficits y a una deuda pública considerable, la versión europea de esta nueva crisis se extendió rápidamente a Irlanda, Portugal y España, amenazando con provocar la explosión de la zona euro. Tras haber superado los riesgos más ionminentes, los 27 deberán poner a punto nuevos mecanismos destinados a coordinar mejor sus políticas económicas. Un proceso que debería costar caro y amenazar las generosas políticas sociales a que están acostumbrados sus habitantes.

























