
« Doisneau, Paris, les Halles » es el título de la nueva exposición que presenta, hasta el 28 de abril, el Ayuntamiento de París sobre la obra del célebre fotógrafo francés que ha inmortalizado con su cámara tantas y tantas escenas de la vida cotidiana en esta capital.No se pierdan esta exposición, la entrada es gratuita, en la que los herederos de Doisneau han reunido150 fotografías realizadas en el antiguo mercado de les Halles, entre 1933 y 1979.
Durante cuarenta años, Doisneau artista enamorado de París, nacido en 1912 y fallecido en 1994, supo plasmar en imágenes realistas y poéticas, instantes de la vida de sus contemporáneos a través de varias épocas.
Esta exposición nos conduce al denominado vientre de París, Les Halles, antiguo mercado de abastos en pleno centro de la capital, todo un barrio parisino que por razones sanitarias y sobretodo económicas fue destruido y transformado en el actual Foro de Halles, un enorme centro comercial y espacio cultural.
Annette Doisneau, hija del fotógrafo es la organizadora de esta muestra: “No habíamos reunido nunca antes el conjunto de este trabajo. - explica - Todo empezó con la publicación de un libro, por la editorial Flamarion.
Un trabajo excelente de Vladimir Barsach, que hizo un buen texto sobre les Halles, entrevistó a mucha gente. Luego tuvimos la idea de hacer esta exposición con el Ayuntamiento de Paris, con el que ya habíamos trabajado antes y con su acuerdo la hicimos en uno de los salones de edificio”.
Si en los años treinta escoge Doisneau a sus “modelos” entre los personajes populares y variopintos que transitan por les Halles, a partir de los sesenta conciente de la operación de demolición anunciada, Doisneau se transforma en “militante” y defensor de ese patrimonio urbano. Sus fotos de la arquitectura del lugar, de la que solo queda aún como testimonio el pabellón Baltard en Nogent sur Marne, alternan con los personajes humanos y de esos comercios en vía de desaparición.
“Les Halles era un lugar de vida, de encuentro, la gente venía a buscar un empleo, y venían también para comer al acabar el mercado. Era un barrio muy alegre. - afirma Annette Doisneau- Se siente en sus fotografías, como lo decía él mismo había en ese lugar una alegría, una solidaridad.
A partir del momento en que se supo que iba a haber la demolición, mi padre se comportó como un militante, que no era, pero él quería combatir a su manera y lo hizo con su máquina de fotos. No pudo impedir la demolición, pero ha dejado un testimonio fantástico para las nuevas generaciones”.
Las fotografías que Robert Doisneau hace de las personas dan siempre la impresión de ser espontáneas, como una instantánea tomada del momento presente, grabadas en la memoria a través de su cliché. Lo cierto es que el fotógrafo escogía a sus modelos con esmero y sabía establecer con ellos una evidente complicidad.
Hombres y mujeres que miran a la cámara y han quedado grabados para la posteridad en el negativo del celebre fotógrafo francés.

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