Dilma Rousseff firma contratos y deja de lado los derechos humanos
La presidenta brasileña se reunió con Raúl y Fidel Castro y profundizó los lazos comerciales con La Habana. Como estaba previsto, Rousseff evitó evocar las violaciones de los derechos humanos en la isla y reunirse con representantes de la disidencia. La mandataria aseguró que éste punto debe tratarse desde una ‘perspectiva multilateral’.
La presidenta brasileña Dilma Rousseff termina este miércoles su primera visita oficial a Cuba cumpliendo con el guión anunciado dos semanas atrás: la firma de nueve acuerdos de cooperación millonarios, entre otras áreas, en materia de salud y aviación civil.
Antes de proseguir con su gira hacia Haití, la ex guerrillera izquierdista se entrevistó con el presidente cubano Raúl Castro y el retirado líder Fidel Castro.
Rousseff, la primera mandataria extranjera en pisar la isla caribeña tras la muerte del opositor preso cubano Wilman Villaren una huelga de hambre el 19 de enero, evitó referirse al tema de los derechos humanos en Cuba.
"Quien tira la primera piedra, tiene tejado de vidrio. Nosotros en Brasil tenemos los nuestros. Entonces yo concuerdo en hablar de derechos humanos desde una perspectiva multilateral", dijo a la prensa.
En todo caso, "vamos a comenzar a hablar de derechos humanos en Brasil, vamos a hablar de derechos humanos en Estados Unidos, al respecto a una base llamada Guantánamo. Vamos a comenzar a hablar de derechos humanos en todos los lugares", agregó.
Interrogada acerca del caso de la bloguera opositora cubana Yoani Sánchez, que le solicitó visa para viajar a Brasil, la mandataria contestó: "Yo di, Brasil dio, su visa para la bloguera".
"Los demás pasos no son de la competencia del gobierno brasileño", agregó, en alusión al permiso de salida de la isla, que La Habana ha negado reiteradamente a la autora del blog “Generación Y”.
De este modo, Rousseff sigue los pasos de Lula, su antecesor, quien visitó Cuba dos años atrás, abrazando a Fidel Castro y dejando de lado a la disidencia.
Los acuerdos
Rousseff celebró la existencia de "una cooperación estratégica favorable" entre Brasilia y La Habana, en sectores como la biotecnología, donde Cuba tiene una estructura excepcional y competitiva y Brasil una alta capacidad tecnológica.
Sostuvo que además de un crédito de 400 millones de dólares concedido a Cuba para importación de alimentos brasileños, recientemente aprobó financiamiento para la compra de equipamiento, maquinaria y tractores que estimulen la producción agrícola cubana.
Por otro lado, "estamos haciendo una gran contribución a la construcción del
Puerto del Mariel (50 Km. al oeste de La Habana), el cual constituye un sistema de exportaciones de bienes producidos en Cuba", indicó. Y agregó que en ese proyecto de unos 900 millones de dólares, su país aporta 640 millones para construir la infraestructura.
Antes de seguir su periplo hacia Haití, Rousseff visitó junto a Raúl Castro las obras de ampliación y modernización de Mariel, que realiza la constructora brasileña Odebrecht.

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