Elecciones en Estados Unidos - 
Artículo publicado por Jueves 26 Enero 2012 - Ultima modificación el Jueves 26 Enero 2012

La Florida, crucial en las primarias republicanas

Los candidatos Newt Gingrich y Mitt Romney durante el debate republicano para las presidenciales en Tampa, Florida, el 23 de enero de 2012.
Los candidatos Newt Gingrich y Mitt Romney durante el debate republicano para las presidenciales en Tampa, Florida, el 23 de enero de 2012.
Reuters

Santorum ganó en Iowa; Romney, en New Hampshire, y Gingrich en Carolina del Sur: tres resultados distintos y cuatro aspirantes aún en la pelea por la candidatura presidencial republicana. Las primarias en Florida el 31 de enero de 2012 podrán aclarar si Gingrich ha arrebatado el liderazgo a Romney.

Por María Camila Morales 

 

El multimillonario ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, que era hasta hace una semana el favorito en las primarias republicanas, es percibido como poco fiable y sin carisma por el ala ultraconservadora de los republicanos. Romney, el menos agresivo y conciliador, no logra asegurar su ventaja.

Su pasado como ejecutivo del fondo de inversiones Bain Capital, cuyo negocio era comprar empresas en quiebra (despedir a sus empleados y revenderlas), tampoco lo ayuda con la clase trabajadora, muy afectada por el desempleo. Además, en los Estados con mayoría Evangélica, su confesión mormona le quita votos.

El movimiento ultraconservador Tea Party está aprovechando esas debilidades para impulsar a Newt Gingrich, el ex portavoz de la Cámara de Representantes. Más que una burbuja de las encuestas, como lo fueron Michele Bachmann o Rick Perry, los radicales del partido estiman que Gingrich puede salir airoso en los momentos difíciles gracias a su experiencia, tono presidencial y fuertes convicciones.

Así lo demostró en su primer debate en la Florida, donde fue aplaudido por su firme respuesta a las preguntas sobre sus tres matrimonios e infidelidades. Gingrich respondió que era un tema “de su vida privada” que no tenía cabida en los momentos difíciles que atraviesa la economía estadounidense.

En las primarias republicanas las cuestiones religiosas y morales han pasado por el momento a un segundo plano frente a la preocupación mayor de los norteamericanos: salir de la crisis económica y crear empleo. De ahí que el impuesto que paga Mitt Romney – sólo 14% sobre sus millonarios ingresos de los últimos dos años (porcentaje menor que el de un trabajador promedio norteamericano) – ha creado más debate que el matrimonio de Gingrich con su tercera esposa.

Gingrich aprovechó esta oportunidad para proponer que todos los estadounidenses paguen el mismo porcentaje de impuestos que el ex gobernador de Massachusetts. De esta manera espera consolidar el voto de los miembros del Tea Party que son alérgicos a la carga fiscal.

Gingrich podría atraer a los latinos

El ex portavoz de la Cámara de Representantes afianza su progreso en las intenciones de voto gracias a los cubano-americanos. Su promesa de mano fuerte contra el régimen de los hermanos Castro, incluso con “operaciones encubiertas”, tiene mucho eco en el influyente exilio cubano. También lo respalda la mayor organización latina conservadora de Estados Unidos: “Somos Republicanos”.

Ese apoyo se debe a su política de inmigración que se diferencia de la de sus contrincantes. Gingrich propone un trato más humano a los indocumentados. No es una amnistía, pero sí podría otorgar permiso de residencia a los ilegales de larga data (25 años) para evitar la separación de las familias.

También ve con buenos ojos una parte del “Dream Act”, que permite a los jóvenes ilegales adquirir la ciudadanía estadounidense si no tienen antecedentes penales y prestan servicio militar.

Una apuesta arriesgada pero estratégica ya que las primarias van a llegar a los Estados del Sur, donde la inmigración (nuevos estadounidenses) pesa en el censo electoral. Se estima que para conquistar la Casa Blanca cualquier candidato debe asegurarse el 40% del voto latino.

La candidatura republicana se definirá en la capacidad y voluntad del aspirante para ser fiel a los principios conservadores: gobierno reducido, bajos impuestos, libre empresa, familia y trabajo. Pero también que tenga la sagacidad para incorporar las nuevas preocupaciones de los votantes jóvenes (no más guerras) y las minorías (igualdad) y, sobre todo, que logre tomar distancia del Estado benefactor del presidente Obama.

 

tags: Mitt Romney

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