ESTADOS UNIDOS - 
Artículo publicado por Viernes 16 Julio 2010 - Ultima modificación el Viernes 16 Julio 2010

Obama logra la reforma de Wall Street

Barack Obama pronuncia un discurso en Wall Street
Barack Obama pronuncia un discurso en Wall Street
Reuters / Larry Downing

Por Jesús Moreno Abad

El Senado estadounidense adoptó la mayor reforma del sistema financiero desde la Gran Depresión. El nuevo marco que acabará con “los negocios oscuros de Wall Street”, que desencadenaron la mayor crisis económica", según Obama. La nueva ley regulará el sistema financiero en su conjunto, con organismos supervisores que tratarán de prevenir los riesgos sistémicos que pongan en peligro a la economía.

 

Escuche el informe de la corresponsal de RFI en EEUU, Isabel Morales
 
15/07/2010
 
 

Barack Obama doblega a Wall Street. La mayor reforma financiera desde la Gran Depresión es ya una realidad en Estados Unidos, después de que el Senado aprobara este jueves el texto que plasma una de las grandes promesas del presidente estadounidense con 60 votos a favor y 39 en contra. Demócratas “sí”, republicanos, “no”, en definitiva. Llegar a la aprobación de la ley ha sido un proceso arduo en la que los lobbys financieros han removido tierra y aire para boicotearla: ha sido una lucha de Goliat contra Goliat, no hay enemigo pequeño cuando se trata de la banca.

Franklin D. Roosevelt pasó a la historia como el presidente que hubo de lidiar con el crack del 29, acometiendo una reforma del sistema financiero que separó la banca comercial de la inversión -tan difícil entonces como separar las aguas-. El tamaño de los bancos se volvió entonces más pequeño y controlable. El sistema financiero en su conjunto se volvió más estable, aun a costa de tener una banca menos poderosa que los grandes bancos europeos o japoneses. A partir de los 80, el triunfo de la corriente neoconservadora decidió acabar con “ese vestigio de los años 30” y abrió las puertas a lo que se dio a llamar innovación financiera.   
 
A Obama le ha tocado disfrazarse de Roosevelt 80 años después. Su nueva ley busca acabar con “el casino en que se ha convertido Wall Street” –en palabras pronunciadas ayer por el líder de los demócratas en el Senado, Harry Reid-, que saltó por los aires en 2008, cuando la innovación y la desregulación inundó de fondos tóxicos toda la banca americana, que hubo de ser rescatada con ingentes cantidades de dinero público. Y, a posteriori, y a su imagen y semejanza, el resto de la banca mundial.
 
La Dodd-Frank Act “pondrá fin a los negocios oscuros” con una economía “más competitiva” y que tenderá menos al pánico derivado de la “irresponsabilidad de Wall Street, dijo Barack Obama tras la aprobación de la ley, a la que sólo le falta su firma. La primera consecuencia del nuevo marco, es que nunca más se volverá a rescatar un banco con dinero público. “Jamás volverá a pedirse al pueblo estadounidense que pague la cuenta de los errores de Wall Street. No habrá más rescates financiados con dinero público. Punto”, sentenció el presidente norteamericano.

Escuche las declaraciones de Barack Obama
 
15/07/2010
 
 

Pero las 2.300 páginas de la nueva Biblia financiera estadounidense hará algo más, es todo un cambió filosófico en la manera de manejar las finanzas. Se pasa de la doctrina de la liberalización absoluta, al nuevo evangelio de la regulación. Y el primer organismo de control está orientado a proteger al ciudadano corriente. La Oficina de Protección Financiera de los Consumidores será la encargada de dirigir y supervisar todos los productos financieros corrientes: hipotecas inmobiliarias, tarjetas de crédito, préstamos estudiantiles, etc. A partir de ahora, los estadounidenses no están solos ante el despacho de su banquero.
 
Lo primero que le costará a la banca la nueva ley es dinero. Se impondrá un gravamen a los bancos y firmas financieras para pagar los 19.000 millones que costará poner en marcha la reforma. Una vez pagados los excesos anteriores, los reguladores tendrán ahora grandes atribuciones para liquidar las compañías bancarias que hayan crecido demasiado y amenacen con desestabilizar el sistema financiero. Las compañías financieras que cumplan los mismos requisitos, se arriesgan a correr idéntica suerte.
 
Freno a la “creatividad” especulativa
 
Lo que antes se llamaba “innovación financiera”, estará ahora controlada por un Consejo de Vigilancia, una especie de Gran Hermano para la banca que supervisará la estabilidad del sistema financiero en su conjunto, encenderá la luz de alarma en caso de riesgo y coordinará las medidas necesarias en caso de problemas. Bajo su lupa, la de la Reserva Federal y el regulador bursátil SEC, estarán todos los productos imaginativos que han ido apareciendo en el sistema.
 
Así, los complejos productos de derivados, a los que se les responsabiliza en gran medida de la crisis, quedan restringidos y supeditados a cajas de compensación para facilitar su regulación; las firmas que vendan títulos respaldados por hipotecas (titulización) deben conservar al menos un 5% del riesgo del crédito y la garantía de los seguros de depósitos aumentará de los 125.000 a 250.000 dólares para resguardar los derechos de los ahorradores.
 
No sólo se penaliza a estos productos, sino a las manos que ordenaban manejarlos. De esta forma se limitarán las remuneraciones de los altos directivos, que incentivaban la utilización de esta ingeniería financiera.
 
Mientras el Senado aprobaba la ley, se oían removerse los intestinos de Wall Street. La Bolsa se movía indecisa entre los números rojos y los verdes. Al final cerró en plano, quizá un signo de que los gigantes económicos estadounidenses no tendrán más remedio que habituarse a los nuevos tiempos.

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