Tras las matanzas, Jos sigue bajo tensión

Nigeria vivió el pasado fin de semana escenas de horror, con la masacre de más de 500 personas en el estado de Plateau, situado en el centro del país. Las víctimas, en su mayoría mujeres y niños de comunidades cristianas, fueron asesinadas a golpes de machete por grupos de la etnia fulani, compuesta por musulmanes y que regularmente se enfrenta a los berom, etnia sedentaria que profesa la fe cristiana.
Para el Padre José Julio Martín Sacristán, director del Centro de Información y Documentación Africana en Madrid, miembro también de los Padres Blancos que ha vivido en Nigeria mucho tiempo, esta violencia no tiene nada de espontáneo. Tampoco cree que su origen sea religioso, sino más bien cultural, originado en el proceso de colonización británico durante los siglos anteriores.
Una opinión que comparte el arzobispo de Abuja, la capital de Nigeria, quien asegura que "no se mata a causa de la religión sino por reivindicaciones sociales, económicas, tribales y culturales.
Después de las matanzas del fin de semana, una tensa calma vuelve a reinar en la región, aunque se escuchan regularmente disparos y las fuerzas de seguridad han sido colocadas en estado de máxima alerta por orden del presidente interino Goodluck Jonathan.

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