En una guerra típicamente masculina, donde las mujeres sufren las consecuencias del conflicto pero tienen una presencia mínima en el frente de batalla, un grupo de combatientes kurdas luchan al lado de sus colegas hombres del YPG en Sheik Maqsoud, un barrio de mayoría kurda en Alepo que ha quedado en la mitad del frente de batalla entre las fuerzas del régimen y otras fuerzas opositoras.